Espectáculos

Niu Lai: la película de una mamá que pasó de las burlas al éxito


Lo que comenzó como el sueño de un niño terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos cinematográficos más curiosos del año. Sun Lifang no sabía nada de animación 3D, pero cuando su hijo Xin Yumeng quiso hacer una película, ella decidió aprender desde cero para ayudarlo a cumplir su sueño.

Así nació Niu Lai, también conocida como The Cow is Coming, una cinta de animación china que inicialmente parecía destinada a pasar completamente desapercibida, pero que terminó dando una auténtica sorpresa en taquilla.

La historia detrás de la película ya resulta peculiar. Lifang comenzó a estudiar animación sin experiencia previa y dedicó alrededor de cinco años a sacar adelante el proyecto junto a su hijo. Todo con un presupuesto de apenas 4,000 dólares, una cantidad diminuta si se compara con las grandes producciones animadas.

Y cuando finalmente llegó a los cines de China a principios de agosto, no hubo una gran campaña publicitaria. Ni siquiera contaba con un tráiler promocional importante.

El resultado inicial fue bastante duro: la película apenas había conseguido alrededor de 1,400 dólares en taquilla.

Pero entonces apareció internet.

Las burlas terminaron haciendo publicidad

Fragmentos de Niu Lai comenzaron a circular en redes sociales y rápidamente llamaron la atención por su peculiar animación, sus escenas extravagantes y un estilo visual muy alejado de las grandes producciones de Hollywood.

Los memes aparecieron prácticamente de inmediato.

Algunos usuarios incluso crearon carteles falsos comparando la película con grandes éxitos cinematográficos, mientras otros se burlaban del doblaje y pedían que fuera retirada de las salas.

Parecía que la cinta estaba siendo destruida por internet.

Pero ocurrió exactamente lo contrario.

La curiosidad pudo más y algunas personas comenzaron a acudir al cine simplemente para descubrir qué tan mala podía ser realmente la película de la vaca.

Y ahí comenzó el fenómeno.

De mil dólares a millones

Lo que parecía una producción destinada al olvido empezó a sumar espectadores gracias al enorme interés generado en redes sociales.

La taquilla pasó de poco más de 1,000 dólares a superar los 2 millones de dólares en cuestión de días, una cifra impresionante para una cinta realizada con apenas 4,000 dólares.

De pronto, aquella animación que había provocado burlas se convirtió en una de las historias cinematográficas más comentadas.

Incluso algunos espectadores comenzaron a reivindicar su particular estilo y destacaron precisamente que se trata de una producción artesanal, realizada mucho antes de que las herramientas de inteligencia artificial se convirtieran en protagonistas de la industria.

¿Por qué todos hablan de Niu Lai?

El fenómeno de Niu Lai tiene una fórmula bastante curiosa: una historia familiar, una producción extremadamente modesta, una animación peculiar y el poder de las redes sociales.

Lo que inicialmente fue utilizado como material para memes terminó funcionando como una campaña publicitaria gratuita.

En lugar de espantar al público, las críticas despertaron una pregunta que millones quisieron responder: “¿De verdad es tan mala?”.

Y cuando la gente comenzó a ir al cine, la película empezó a encontrar algo que ninguna campaña millonaria puede garantizar: espectadores hablando de ella.

La cinta incluso comenzó a llamar la atención frente a producciones mucho más grandes, incluida La Odisea, de Christopher Nolan.

El sueño de una madre y su hijo

Más allá de las cifras, Niu Lai tiene una historia que difícilmente podría escribirse mejor.

Sun Lifang no comenzó como una animadora profesional ni tenía detrás un enorme estudio. Simplemente quiso ayudar a su hijo a cumplir un sueño.

Cinco años después, esa decisión terminó llevando su película a los cines y, posteriormente, a las redes sociales de millones de personas.

Quizá la animación de Niu Lai no sea perfecta. Quizá precisamente por eso se convirtió en un fenómeno.

Porque en una industria cada vez más dominada por grandes presupuestos, efectos digitales y herramientas de inteligencia artificial, una mamá, un hijo y una vaca animada demostraron que todavía existe una fórmula capaz de hacer que todo el mundo voltee a mirar: una historia que despierte curiosidad.

Subir