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Brasil superó los 600 mil muertos por Covid-19

Brasil

Brasil se convirtió este viernes en el segundo país en el mundo, detrás tan sólo de Estados Unidos, en superar los 600 mil fallecidos por el coronavirus, una trágica marca que fue calificada por los expertos como una «verdadera catástrofe».

El gigante suramericano rompió la barrera a exactos 110 días tras alcanzar el medio millón de muertos, en junio pasado, cuando apenas salía de una virulenta y mortífera segunda ola de la pandemia y que pronosticaba un inminente tercer golpe.

Según datos de las autoridades de salud de todos los estados, en las últimas 24 horas el nuevo coronavirus mató a 615 personas, hasta un acumulado de 600 mil 425 fallecidos por la pandemia.

Asimismo, desde el inicio de la emergencia sanitaria, el 26 de febrero de 2020, el país ya acumula 21,6 millones de casos del SARS-CoV-2, por lo que es la tercera nación en el mundo con más contagios, detrás de Estados Unidos e India.

Sin embargo, el vaticinio sobre una nueva ola «felizmente» no se confirmó y, desde entonces, la curva de contagios y de defunciones pasó a una trayectoria descendente, aunque las cifras «permanecen en niveles preocupantes», según alertaron los expertos.

Esa caída, coinciden, fue impulsada sobre todo por el avance de la vacunación, iniciada lenta y tardíamente a mediados de enero pero que se encuentra actualmente en un ritmo acelerado.

«Si no fuera por la vacunación, ya habríamos batido esta triste marca de 600.000 muertos hace mucho tiempo», explicó a Efe Paulo Lotufo, epidemiólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo.

Según los datos oficiales, cerca del 70 % de la población brasileña, que suma unas 213 millones de personas, ya ha recibido el primer pinchazo contra la covid-19, mientras que un 45,2 % cuenta con la pauta completa.

Así, la media diaria de muertes por la enfermedad en Brasil gira ahora en torno a las 500, bastante lejos del promedio diario de 3.124 decesos de abril pasado -en pleno pico de la segunda ola- pero que aún es considerado un nivel alto.

«Seguimos en un nivel muy malo, todavía hay poco qué celebrar. No estamos así tan pésimos como antes, pero permanecemos mal», sentenció Ethel Maciel, epidemióloga e investigadora de la Universidad Federal del Espíritu Santo.

La médica agregó que «lo ideal» es que la enfermedad pase a ser endémica y que el país registre unos «500 decesos al año, y no cada día, como pasa ahora».

«Y aún queda mucho camino por recorrer», recalcó.

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