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Love In Cold War

Hoy intentaremos ofrecer una guía para ver y deleitarse con una película que ya se ha convertido en clásico: Cold War. Daremos 7 razones para que no te pierdas esta obra maestra.

Tráiler oficial

Cinco años después de triunfar con Ida (ganadora del Óscar a la mejor película de habla no inglesa), vuelve el polaco Pawel Pawlikowski con Cold War, un drama romántico que ha cosechado toda clase de elogios a su paso por grandes festivales, así como un premio tan prestigioso como el de mejor dirección en Cannes.

Es, por tanto, uno de los grandes estrenos de los últimos años. Pavel Pawlikowski vuelve a recurrir a la fotografía en blanco y negro para crear una película increíblemente hermosa, un obra extraordinaria donde cada escena, cada plano, cada instante de esta trágica historia, es una obra de arte que podrías quedarte admirando durante horas. Sí, es así de buena. Un inmediato clásico.

1. Fotografía

La fotografía de Cold War es simplemente perfecta: la iluminación, la elección de frames y los juegos con la profundidad de campo, especialmente en interiores. Hay que fijarse bien en los cambios entre escena y escena. Asistiremos a cuadros en interior aparentemente saturados de luz solar que entra por las ventanas y a continuación escenas llenas de negro y blanco contrastado. Por ejemplo, es la diferencia con películas como Ida o Roma, donde la fotografía es más plana, más uniforme y menos variada.

¿Te atreves a comparar con Roma?

Lógicamente Pawlikowky utiliza la fotografía como un estado de ánimo, como parte significante de la historia.

Anatomía de una escena

Puntos de vista increíbles: la coreografía de la escena del espejo donde la escasa profundidad de campo nos esboza sin rebelar totalmente lo que veremos luego… y cuidado que hay momentos en los que incluso el viento y el agua son protagonistas por encima de los actores, algo que ya hacía el genio ruso Andréi Tarkovsky.

2. Expresión Poética

El film derrocha poesía por todos lados. Sólo prestemos atención a lo subliminal y a la gran metáfora del título: El amor es una Guerra Fría. La escena del trigal de la pareja con el viento detrás y ella tirándose y hundiéndose en el río, la brillante escena del espejo (a la que ya nos referimos arriba), la importancia del clima, las ciudades, las casas, la nocturnidad, los campos, las calles y sobre todo la escena final, que no desvelaremos, son poesía pura, donde poco tenemos que explicar. 

¿Te atreves a buscar comparaciones con Tarkovsky?
Stalker

Incluso la elección de canciones líricas y la manera de ejecutarlas forman parte de esta expresión poética. En realidad es fácil de explicar: Si el viento o el agua pueden llegar a ser casi personajes de este film ¿cómo no va a ser un film extremadamente poético?

3. Joanna Kulig

Recuerda a las leyendas de Holliwood.

La actriz polaca eleva la película hasta el nivel de clásico del cine. Esta actriz ya se ha convertido en una leyenda. El personaje de Zula trasciende el cine y se eleva en el tiempo y espacio. Va más allá de la cámara, tal vez porque se la devora. Zula es una niña, pero también es la que mantiene a raya a su pareja, Wiktor, es la madurez y la razón… y al mismo tiempo es la Locura.

Análisis de Joanna Kulig (Inglés)

La Locura linda y danzante. Ya se comparó el romance con el de Marilyn Monroe y Arthur Miller, y su atractivo universal con el de en recuerda a Casablanca. Tambien recuerda a la Marilyn de The Misfits y a una Lauren Bacall siempre desafiante.

La energía de Marilyn en The Misfits.

Joanna Kulig aparenta ser pequeña y dulce, pero siempre estás esperando a ver por dónde sale y qué se le va a ocurrir en la escena que se aproxima, porque es una tormenta en Guerra Fría. Es gracioso ver a uno de los bohemios de la historia, ya en el París de los cincuenta decir de Zula “¡menudo personaje!”… ¡Desde luego que Zula lo es y lo será siempre!

Los Posts the la revista Variety no dejan duda alguna de que ha nacido una leyenda:

Pawlikowski ha dicho de ella que hizo a Kulig ver a Lauren Bacall para tener “la sincronía y el tono adecuados”. Parece que lo escuchó y que Kulig hizo muy bien sus deberes.

Entrevista con Kulig (Inglés)

Kulig es una persona muy real, espontánea y consciente. Es luminosa. Y no miente nunca, lo cual es raro para un actor… y es raro para una pareja anormal, y para un pacto entre naciones incluso (ellos son como naciones en la Guerra Fría), para un pacto político: ¿Es que nadie se ha preguntado aún por qué la historia de este amor se llama “Guerra Fría”? ¿Ningún analista o crítico se da cuenta de la enorme metáfora?

Y también puede cantar.

4. Narración

No nos cansaremos de decir que como recalca su título, el film tiene lugar durante los años de la Guerra Fría y gira en torno a un romance improbable e imposible que, a pesar de todas las dificultades que se presentan, se va desarrollando de forma dramática y apasionada a lo largo del tiempo.

Análisis en Inglés

Durante unos 88 minutos que se pasan como si nada, nos aventuramos y nos rendimos al peculiar desarrollo de la relación, pasando por todas sus etapas, desde los momentos dulces a los amargos, desde su principio a su final… Piensen de nuevo en el título para poder interpretar este film desde un buen punto de partida. Hagamos los deberes.

Pawlikowski vuelve a demostrar que lo importante es la narración, cómo cuentas la historia. En este caso, la de dos personas que se conocen por accidente, intentan amarse y ser felices en unos tiempos donde no hay lugar para la belleza, el amor y el arte, a menos que se dedique a fines políticos, a la propaganda.

La acción parte del lado comunista, mostrando sus terribles efectos en la vida de los protagonistas y su entorno, y cómo alguien astuto y fiel al partido, aunque incapaz de aportar nada realmente útil o bello al mundo, un hombre gris aunque talentoso, un Wiktor capaz de crear o interpretar música majestuosamente, pero no de tomar decisiones racionales con respecto a su pareja y a su nación; puede ascender y “triunfar” en la vida.

Triunfo y robo en Cannes

Lo ponemos entrecomillado porque si has visto la película ya sabrás que su victoria sólo es superficial; en una brillante escena, comprueba que jamás podrá ganar en lo que importa. Zula se lo dirá en París y nosotros asistiremos a sus constantes caídas… y allí estará siempre Zula para salvarlo, hasta que… mejor que vayas al cine ya o que la veas en la comodidad de tu hogar.

Presentación del film en Cannes

En cuanto al final, no debemos decirte nada… sólo que intentes llegar allí disfrutando de varios clímax, de idas y vueltas, de rencuentros a través de los años y que verás que este final es una belleza en su profundidad y sobre todo en la forma en que se presenta el concepto. Acaso tenga bastante del genio Tarkovsky (lo cual no es un pecado sino un acierto), por lo significativo del viento… El viento te explicará… ¡No nos atrevemos a decir más!

Entrevista con Pawel Pavlikowsky

5. Un Clásico

… Y además canta

Un film clásico es el que perdura en el tiempo. Si etiquetamos a Cold War como una película “clásica” es porque creemos que tiene todo para permanecer en la memoria colectiva de la audiencia y que se siga viendo y analizando año tras año y que sirva como referencia de otras películas.

Escena en el trigal

Es interesante cómo el autor polaco, que comenzó en el documental, arranca su película rindiendo homenaje a la cultura popular y las canciones de amor, encontrando la belleza en los sentimientos de esas letras…. también llenas de lírica poética, por cierto.

Durante esa búsqueda de talentos, el pianista y culto Wiktor (Tomasz Kot) conoce a una desesperada chica de pueblo y pasado problemático, Zula (Joanna Kulig). Ella canta, él se enamora al instante, y la vida de ambos cambia para siempre y este amor “en guerra fría” va a transcurrir durante años en diferentes países… como si fueran Cumbres de una Guerra Fría.

6. Dirección: Pawlikowsky

Habiendo ganado el Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes (fue, con diferencia, la mejor película) y habiendo estado presente en Perlas del Festival de San Sebastián, el cineasta polaco dedica a sus padres este film, una obra maestra que trasciende el cine.

El poder del leitmotif

Cold War es una obra de arte porque es sutil, hermosa, poderosa, profunda, poética e incontestable. Rodada en blanco y negro y en formato 4:3, sin subrayados absurdos ni concesiones de ningún tipo, esta película acredita a Pawlikowski como uno de los grandes creadores de este siglo.

Una guerra de amor profunda y apasionada

Su formato es de los considerados antistablishment y antiacademia… y es que, al contrario de otros films de este año (cargados de controversia y políticamente correctos) no está destinado a encantar a Hollywood y no comete ningún pecado de concesión ante la Academia… aunque le pese a muchos.

La canción original que luego se convierte en jazz.

Es verdad que también toca el empoderamiento y rebeldía de la mujer (en la piel de Zula, aunque Zula no llega a donde llegan otras), pero no se rebaja a ser políticamente correcta como un guiño desesperado hacia los Oscar… más bien se deja llevar por lo irrefrenable de su narrativa y su majestuosos planteamientos visuales.

7. Ambientación

La ambientación no tiene nada que envidiar a las grandes superproducciones de Hollywood. Sin embargo, es una coproducción europea y sus opciones comerciales son limitadas, no llega con tantas copias como los churros industriales y quizá se convierta en otro de esos títulos de culto que se redescubren en formato doméstico, porque los nombres son polacos y desconocidos para el gran público… y tal vez porque no tiene que reivindicar nada más que el arte puro.

Ojalá que la sisfrutes como hicimos nosotros. En Vida Latina deseamos que sea así, que te llegue y te guste, que te desarme, que te conmueva, que te abrume, que te descoloque con su poesía, con su narración, con sus imágenes y con su historia. El cine debe ser así.

En la competición de Cannes

Y queremos también decirte que cuando la veas, vas a lamentar no haberla disfrutado en el cine, en pantalla grande y si no prepárate en tu casa para una reflexión profunda sobre el amor en tiempos muy difíciles. Al menos podrás pararla e ir haciendo caminos en tu mente y en tu corazón para todo este amar en la Guerra Fría.

Segundo Tráiler oficial

Como punto final queremos recalcar que Cold War es una rotunda obra maestra que te despierta el hambre de seguir viendo cine de autor, cine de fimoteca, cine que te hace pensar y que curiosamente no tiene logos de Marvel ni nada por el estilo… es una de las experiencias cinematográficas más maravillosas del año. No te la puedes perder… Es un must definitivo… ¡88 minutos de perfección cinematográfica!

Juan García Castiñeira

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