Espectáculos

Camilo confiesa el miedo que quiere evitarles a sus hijas y revela cómo las está criando


Convertirse en papá puede cambiar la manera en que una persona entiende su propia historia. Para Camilo, la llegada de sus hijas Índigo y Amaranto no solo transformó su vida familiar junto a Evaluna Montaner, también lo llevó a cuestionar las enseñanzas que recibió durante su infancia y el tipo de padre que quiere ser.

A sus 32 años, el cantante colombiano atraviesa una etapa en la que la música y la paternidad están más conectadas que nunca. Durante una conversación con Álex Fidalgo para el podcast Lo que tú digas, compartió algunas de las reflexiones que inspiraron su nuevo álbum, Para cuando sean mayores, integrado por 13 canciones dedicadas a sus hijas y a los aprendizajes que ha descubierto desde que se convirtió en padre.

“Me pregunto mucho cuáles van a ser esas cosas que ellas van a hablar con su psicólogo dentro de 20 años, las cosas que yo hice mal. Porque uno no se entera mientras las vive”, confesó.

Camilo reconoce que la paternidad lo ha llevado a cuestionarse

Para el intérprete, criar a sus hijas también significa enfrentarse a aspectos de sí mismo que antes no identificaba con tanta claridad.

“Los hijos son un espejo de las cosas que uno no tiene resueltas ni organizadas”, explicó al hablar de cómo la crianza puede sacar a la luz comportamientos y emociones que los padres todavía necesitan trabajar.

Camilo también reconoció que, en ocasiones, reproduce actitudes de sus propios padres, incluso algunas que no tenía intención de repetir.

“Mi padre era el sinónimo del estoicismo. Y sin darme cuenta, a veces me transformo en él”, admitió.

Esta reflexión lo llevó a recordar una experiencia de su infancia que influyó en la manera en que aprendió a gestionar el miedo.

El recuerdo de su padre que cambió su forma de entender las emociones

Cuando era niño, Camilo sentía miedo a la oscuridad y buscaba tranquilidad en su padre. Sin embargo, la respuesta que recibía era distinta de la que hoy considera adecuada para acompañar emocionalmente a sus propias hijas.

“Papá, tengo miedo”, le decía. Él respondía: “¿Pero miedo de qué? No, miedo no. ¿Cuál miedo?”.

Con el paso del tiempo, el cantante comprendió que aquella reacción pudo influir en la manera en que interpretaba sus propias emociones. Si su mayor referente no parecía sentir miedo, entonces experimentar esa sensación podía hacerle pensar que había algo malo en él.

“Mi relación con el miedo fue aparte. Tengo miedo y estoy solo porque mi héroe más grande, que es mi papá, no tiene miedo. Entonces, ¿qué me pasa? Que cuando yo tengo miedo, algo está mal en mí”, recordó.

Ahora quiere que Índigo y Amaranto crezcan con una perspectiva diferente. En lugar de ocultar sus sentimientos para proyectar una imagen de fortaleza, busca enseñarles que la vulnerabilidad también forma parte de la vida.

“Yo voy a hacerles saber que papá tiene miedo, que papá llora y que papá está triste”, aseguró.

Camilo revela cómo intenta enseñarles a sus hijas el valor de las cosas

Otro de los desafíos que enfrenta el cantante tiene que ver con el entorno en el que crecen sus pequeñas.

Camilo nació en Montería, Colombia, en una familia en la que su padre trabajaba como apicultor y su madre como repostera. Su infancia estuvo marcada por una realidad muy distinta a la de Índigo y Amaranto, quienes crecen rodeadas de experiencias y regalos gracias al entorno artístico de sus padres.

Por eso, el intérprete reconoce que intenta enseñarles a valorar las cosas sin que la abundancia se convierta en algo cotidiano que den por sentado.

“La escasez, a mí me toca simularla, y me va muy mal hacerlo, pero lo intento”, explicó.

Como ejemplo, recordó que para el cumpleaños de Índigo pidió a los invitados que no llevaran regalos.

“No traigan regalos, por favor, si la aman no le den más regalos”, escribió en la tarjeta de la celebración.

Sin embargo, los obsequios llegaron de todas formas. La solución de Camilo y Evaluna fue guardarlos y entregárselos poco a poco, en lugar de permitir que la niña recibiera todos al mismo tiempo.

“Recibimos los regalos y antes de que ella los vea, los guardamos rápido para entregárselos de a uno en uno cada vez al mes”, relató.

La cantidad fue tan grande que el cantante terminó preguntándose: “Pero ¿cómo dosificas 700 regalos?”.

Camilo también quiere enseñarles a sus hijas a enfrentar el fracaso

La reflexión del artista sobre la crianza también está relacionada con las dificultades que ha enfrentado a lo largo de su vida.

Camilo considera que equivocarse, perder dinero y atravesar momentos complicados le han permitido desarrollar una perspectiva distinta sobre los riesgos y las oportunidades.

“El que está por enfrentarse a un posible segundo fracaso tiene un carácter de riesgo más efectivo que el que no lo tiene. Si sobrevives al primer fracaso, estás siete pasos adelante”, afirmó.

Incluso aseguró que tiene preparado un plan para afrontar la posibilidad de que las cosas no salgan como espera.

“Tengo una agenda incluso de qué voy a hacer en caso de que yo fracase”, reveló. También explicó que, si eso ocurre, tiene claro cómo reorganizar su tiempo y qué actividades seguirían generándole ilusión.

Con estas reflexiones, Camilo deja ver que su nueva etapa como padre no consiste en tener todas las respuestas, sino en aprender mientras acompaña a sus hijas. Entre los recuerdos de su infancia, los retos de criar en un entorno privilegiado y el deseo de permitirles expresar sus emociones, el cantante busca construir una relación familiar en la que ser fuerte no signifique esconder el miedo, sino aprender a reconocerlo y enfrentarlo.

Subir