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Lucila Mariscal ingresa a La Casa del Actor a los 83 años por falta de trabajo

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La actriz y comediante Lucila Mariscal, de 83 años, sorprendió al público al revelar que decidió internarse en La Casa del Actor, una residencia para artistas mayores ubicada en la Ciudad de México. La razón es directa y contundente: la falta de trabajo y los problemas económicos, pese a contar con más de cinco décadas de trayectoria en el medio artístico.

Con la honestidad que siempre la ha caracterizado, la intérprete explicó que el desgaste físico, la disminución de oportunidades laborales y los gastos cotidianos la llevaron a tomar una de las decisiones más difíciles de su vida.

De vender sus cosas a empezar de nuevo

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Antes de mudarse a la residencia fundada por Cantinflas, Lucila Mariscal tuvo que deshacerse de la mayoría de sus pertenencias. Algunas las vendió y otras las regaló, convencida de que no tendría sentido conservarlas en esta nueva etapa.

La actriz recordó el momento en que entendió que ya no podía continuar como antes:

“Llegó un momento en que sí me cansé, dije: ‘qué barbaridad, tengo muchos gastos, estoy muy cansada, se me ha alejado mucho el trabajo’”.

Más allá de lo material, el cambio significó un ajuste emocional profundo, luego de una vida dedicada al cine, la televisión y el teatro.

La Casa del Actor, un espacio de apoyo y acompañamiento

La Casa del Actor es una institución histórica que brinda alojamiento, atención médica y apoyo emocional a actores y actrices retirados o de la tercera edad. Aunque su llegada estuvo marcada por la necesidad, Mariscal ha reconocido que el trato ha sido cálido y digno.

Actualmente participa en distintas actividades dentro de la residencia y recibe terapia psicológica, lo que le ha permitido adaptarse mejor a su nueva rutina y sentirse acompañada en este proceso.

Un llamado sincero a la fe… y al trabajo

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Pese a haber ingresado de forma voluntaria, Lucila Mariscal no oculta su deseo de seguir trabajando. Durante una entrevista, pidió a sus seguidores que no la olviden y que la apoyen con oraciones y buenos deseos.

“Pidan por mí, por mi salud, por mi bienestar y ¡porque me den trabajo!”, expresó.

Para la comediante, el trabajo no solo representa un ingreso económico, sino una fuente de energía y sentido de vida.

Una carrera marcada por el humor y la adversidad

Lucila Mariscal inició su carrera en la década de los años 60 y se convirtió en un rostro entrañable de la comedia mexicana gracias a su personaje de “Lencha”, que la consolidó como una figura querida por varias generaciones.

Sin embargo, su vida también ha estado marcada por momentos dolorosos. En 2009 se retiró temporalmente tras la desaparición de su hijo, Andrei Alexis Hernández Mariscal, un episodio que sigue siendo una herida abierta. A ello se suman problemas de salud, como una lesión de cadera, que limitaron su actividad profesional en años recientes.

Vida actual y mirada al futuro

Aunque el ingreso a La Casa del Actor marca un cambio definitivo en su estilo de vida, Lucila Mariscal ha dejado claro que no considera su retiro como algo absoluto. Dentro de la residencia ha encontrado compañía entre colegas, mantiene una rutina activa y recibe visitas constantes de familiares, incluido su sobrino, quien también enfrenta problemas de salud.

Lucila Mariscal, entre el legado y la esperanza

La historia de Lucila Mariscal pone sobre la mesa una realidad poco visible del espectáculo: el abandono y la vulnerabilidad económica de muchos artistas en la vejez. Su testimonio no solo refleja una carrera extensa, sino también los retos humanos que llegan con el tiempo.

Mientras continúa su vida en La Casa del Actor, su mensaje sigue siendo claro: agradecimiento, fe y la esperanza de que el trabajo vuelva a tocar su puerta.

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